Había una vez un niño lobo, que pertenecía a una manada de hombres-lobo, su familia salía en Halloween a morder a la gente y así convertirlos en nuevos miembros de su manada; Pero Hugo que así se llamaba, no quería morder a nadie y en lugar de eso, se pasaba el día comiendo chuches, que tienen mucha azúcar y se pican los dientes.
Un día a Hugo se le picaron los colmillos y tuvo que ir al dentista para que se los arreglara y el médico le dijo que no comiera tantos dulces y que no olvidara nunca lavarse los dientes siempre después de comer.
Desde entonces nunca olvida lavarse los dientes y está a punto de convertirse en el lobo Alfa de su manada.
Fin

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