Había una vez un vampiro llamado Drácula que vivía en un castillo. Al lado había un bosque muy oscuro.
El día de Halloween, Drácula invitó a sus amigos Helena y Pedro a dar un paseo por el bosque. Lo había decorado con calabazas, murciélagos, esqueletos, fantasmas y telarañas. Al final del camino había un cofre con muchísimas monedas de chocolate.
El paseo fue terroríficamente divertido.
Fin

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