Había una vez un niño llamado Tobías. Sus padres lo llevaron a un barco y a mitad de camino hubo un accidente y los padres de Tobías lo llevaron a una balsa amarilla y unos tiburones lo salvaron y lo criaron y se convirtió en un niño tiburón.
Le creció una aleta en la espalda y colmillos muy afilados, de repente salió su amiga Raquel que era un monstruo de lava y piedra y los dos salvaron muchas ciudades marinas, de otros tiburones malos. Un día no pudieron salvar su ciudad, entonces fueron a buscar a su amigo Hugo que era un niño tiburón-tigre, (que es otra especie de tiburón), entre los tres lograron salvar su ciudad y al resto de tiburones que allí vivían, y para celebrarlo organizaron una fiesta de pijamas y acudieron todos los animales marinos del océano.
Fin

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