Érase una vez un niño que quería un lápiz. Se lo decía a su madre pero le decía que no, que no y que no, pero se lo decía porque lo necesitaba para el colegio para escribir.
Su madre le dijo que tenía en la casa pero al final fueron a una tienda y le compró un lápiz especial.
El lápiz era mágico y cobraba vida. Un día le dijo el niño que si hablaba y le dijo el lápiz que sí y se hicieron amigos.
El niño se sorprendió y le preguntó si sabía hacer más cosas y le dijo que sí. Sabía pintar solo y bailar y contar chistes y más cosas. El lápiz le dijo que había escrito un libro que se llamaba "el misterio de la lámpara". Los dos se fueron a buscarlo, lo encontraron y lo leyeron.
Desde entonces todos los días el lápiz le dice el título de un libro y juntos lo leen.
Fin

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