En un castillo encantado, vivía un fantasma encantado llamado Cascarita. Cascarita no daba miedo porque no sabía asustar a los niños. En Internet él voló clases de susto y se apuntó. En las clases le enseñaron a esconderse bien y a ser invisible. Cuando ya sabía asustar perfectamente, Cascarita fue a la ciudad. Allí esperó a que saliera la luna llena. Cuando la luna salió asustó a un niño y le susurró:
-¡Uuuuuh, uuuuuh...!
El niño se asustó muchísimo y se fue corriendo. Cascarita se puso muy feliz porque al fin sabía asustar muy bien. Entonces hizo una fiesta para celebrarlo. Vinieron todos sus amigos fantasmas y lo pasaron muy bien. Comieron lombrices y culebras, bebieron zumo de cucarachas y bailaron el baile de los fantasmas. Fue la fiesta más divertida que habían tenido en toda su vida.
FIN

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