Érase una vez una anguila gigante que hundía barcos y un día un tiburón se asustó.
La anguila se escondió al ver al tiburón.
El tiburón era muy bueno y le pidió a la anguila que saliera para hablar.
La anguila se asomó y salió, hablaron sobre la amistad.
La anguila no tenía amigos y él quería ser su amigo, los dos se hicieron amigos, así que decidieron que como buenos amigos nunca se comerían, se ayudarían y siempre se dirían la verdad.
El tiburón decidió enseñarle su tesoro más valioso de todos, que era una perla de color verde, muy brillante, la encontró detrás de unas algas, la cogió y se la llevó a su casa en unas cuevas que estaban iluminadas por el sol para tener más luz.
A la anguila le encantó la casa del tiburón y sobre todo su tesoro.
CONTINUARÁ...

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